
Lo que sucede de forma inesperada y parece una burla del destino, me da a entender lo contrario de lo que se expresa en la vida.
Así sentí que chocaba conmigo mismo como si fuera un yunque golpeando contra la pared, al darme cuenta que pensaba sabía algo y apenas me hicieron entrar en razón desde abajo lo muy dificultoso que se veía subirse en esa escalera y poder alcanzar esa venerada fruta del conocimiento.
Desde mis adentros sentía ese vacío que poco a poco fui llenando, arrancando la arena desde el suelo hasta poder tenerla entre mis manos y comprenderla.
Creemos que somos héroes, pensamos que somos reyes y planeamos todo tipo de cosas fabulosas, Oh, mira lo bien que nos hemos convertido en eso.
Sólo somos niños, somos polvo, somos una empresa pequeña, estamos perdidos y no somos nada, nada de nada.
Desde arriba lanzan una bomba y todo el bloque se va, no te puedes encontrar ni tu mism@. El polvo cubre todo el sol, escuchas por todas partes un gran ruido, pánico y confusión pero para algunos es otro día divertido en Babilonia.
Qué pasaría si yo tomara el control desde arriba a ver si se puede hacer algo mejor por y para todos?
Mucho más de lo que pensé que este mundo podría tener.
¿Podríamos ir lejos y nunca dar la vuelta otra vez? En una escapada para mantener siempre la visión, abrirnos hacia fuera y nos separamos en torno a la arena, cautivando la luz hasta que el mundo acabe.
Quita la pared y rompe mi defensa, vela por nuestro lado y nunca dejes que la lluvia comience. Somos parte de un gran plan y ya está escrito.
No hay otra manera, está dentro de cada uno de nuestros sentidos. La Tierra es nuestra isla y nuestra gran empresa.
Qué podemos hacer por eso?.
"Nada"
José M. Aquino









